miércoles, 26 de enero de 2011

Nanomedicina, el futuro es hoy

En el auge interdisciplinario la nanotecnología pisa fuerte, combinando biología, matemáticas, física, química y otras vertientes que pueden acercarse de vez en cuando. Es la ciencia que se encarga del diseño, construcción y puesta en práctica de aquellas máquinas capaces de efectuar la manipulación atómica y molecular. Ya varios coinciden en que será la causante de la revolución científica e industrial del siglo XXI.

Rozando casi con la ciencia ficción, algunos se atreven a decir —seamos cuidadosos a la hora de otorgar credibilidad a todo sin filtrarlo previamente— que la nanotecnología podrá dar la clave para la inmortalidad al descubrir los nanodispositivos encargados de modificar la estructura genética y celular del ser humano. La nanomedicina —nanotecnología aplicada a la medicina— trae consigo cambios espectaculares en las intervenciones quirúrgicas y sistemas de prevención de las enfermedades, permitiendo curar enfermedades desde dentro del cuerpo y a nivel celular o molecular.

Entre las aplicaciones posibles aparece la posibilidad de programar nanobots para buscar y destruir las células causantes de la formación del cáncer, u otros capaces de detectar fisuras en huesos y músculos para su posterior reparación. Hoy día se busca transformar los métodos de análisis sanguíneos con el biochip DNA, ansiando obtener resultados de pruebas de SIDA, tuberculosis y otras enfermedades en cuestión de segundos. También el interés se centra en el diseño de detectores biomoleculares para la fabricación de fármacos.


El futuro es hoy

Por otro lado, se empezó a jugar con la idea de implantar un corazón infartado mediante los angiochips, nuevos vasos sanguíneos que reemplazan a los destruidos. Y, buena noticia para los diabéticos, se plantea la idea de sensores que se activen cuando se modifiquen ciertas constantes biológicas. Ante un cambio eventual, frente al aumento de glucosa en sangre, se esparciría la insulina encapsulada en células artificiales. A este paso, se presagia que en el futuro será posible desarrollar nanomáquinas que recorrerán el cuerpo limpiando arterias, apoyando al sistema inmune en la lucha contra enfermedades y corrigiendo niveles de azúcar, hormonas y colesterol.

A pesar de todas las buenas nuevas, es preciso estar alerta. Los abusos nunca son recomendados, y toda tecnología nueva puede ser empleada con fines nobles y otros que no lo sean tanto. Se desatan, también, dilemas éticos. Entre ellos, respecto a si los nanobots tendrán vida, entendida como capacidad de crecer, replicarse y responder a un estímulo. En el caso de que puedan auto-replicarse, el peligro radica en que quizá no se lo pueda regular y resulte difícil de controlar. En cuanto a la reanimación de pacientes criogenizados se plantea la duda de cómo reaccionarán éstos al despertar. Y, algo más grave, las posibles consecuencias de que los ensambladores y la ingeniería automatizada eliminen gran parte de la necesidad del intercambio comercial internacional, con todo lo que esto acarrea, sumado a la cada vez menor intervención del trabajo humano.

La efusión actual por los grandes avances puede trocarse con rapidez en un temor acompañado de desconfianza hacia lo novedoso. Lo cierto es que la nanomedicina va hacia delante, y para evitar cualquier inconveniente, debe hacerlo amparada mediante las regulaciones convenientes, llevadas a cabo bajo criterios éticos firmes.



Enlace http://www.mancia.org/foro/articulos/54528-nanomedicina-futuro-hoy.html
Nombre y Apellido: Kevin A. Sánchez L
C.I.V 18792889
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